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Leer estos breves tips te servirá para estudiar inglés adelantándote a los posibles errores que muy probablemente cometerías durante los primeros meses. Saber enfocar bien tu aprendizaje, acompañado por una academia de idiomas como la nuestra o por tu cuenta, te ayudará a no tirar la toalla antes o después. ¡No te pierdas el post!

Di no a aprender con excesiva presión

Querer ir más rápido de lo normal no es buena idea. Por ejemplo, los famosos listenings de las academias de inglés deben realizarse de una forma sosegada y en un lugar tranquilo que ayude a la asimilación y la concentración. Cientos de estudios demuestran que el cerebro humano interioriza mejor poco a poco y en intervalos breves. No llegarás a los resultados previstos escuchando textos muchas horas seguidas sin descanso, sino haciendo todo lo contrario: aprenderás más y mejor si usas un tiempo razonable para ello.

Hacer una gran cantidad de ejercicios

Ni caso. Esta leyenda urbana ha llevado por el mal camino a muchos principiantes. Focalizarte solo en ejercicios orientados a aprobar los exámenes de inglés como el First Certificate o el B2 no te servirá para saber hablar inglés de una manera fluida. Ojalá aprender este idioma tan hablado a lo largo del mundo se redujera a saber responder breves preguntas de un listening. Obviamente va más allá, sobre todo si quieres ponerlo en práctica en tu día a día: poder entender conversaciones o saber abordar la presentación de un producto en tu trabajo deben ser verdaderamente los objetivos a largo plazo. Por tanto, las actividades de los libros de inglés están bien para comprender la gramática más básica, pero de poco te servirán para desenvolverte correctamente en el idioma.

No hacer caso a la teoría del 50%

Esta regla que tanto se usa en las mejores academias de inglés como la nuestra es muy útil a la par de sencilla: debes, al menos, saber reconocer el 50% de lo que escuchas para poder progresar. Esta capacidad de poder entender la mitad de lo que escuches te permitirá efectuar interpretaciones no conscientes e ir comprendiendo la lengua de una forma muy orgánica. En el punto medio justamente está la virtud, como se suele decir: ni excesivamente sencillo, para que no desconectes, ni demasiado enrevesado, para no deprimirte.

Querer hablar mucho antes de lo lógico

El proceso de asimilación de cualquier lengua lleva, sobre todo, mucha dedicación y tiempo de estudio. Este es el cuarto error más habitual entre los nuevos estudiantes del idioma anglosajón: querer hablar desde el minuto uno. Y es que lo primero que hay que hacer es aprender a escuchar y entender lo que te dicen. Será solo después cuando debas abordar tu comunicación oral y conversacional, pues ya habrás interiorizado el lenguaje mínimo para poder elaborar frases coherentes con las que comunicarte.

No te obsesiones con la gramática

Es esencial para adquirir una buena base del idioma, pues saberse la sintaxis y la gramática mínima es algo elemental al inicio del aprendizaje. Pero si ya tienes cierto nivel adquirido, la obsesión por el uso de las correctas estructuras gramaticales distrae más que beneficia. Tómatelo con más calma: el único sistema más productivo para poder asimilar correctamente construcciones complicadas es escuchando a nativos e intentar ir comprendiéndolos poco a poco, de tal manera que dichas expresiones gramaticales se vayan guardando en tu mente. Es un proceso natural e inconsciente que da sus frutos antes o después.

No caigas en falsos métodos milagrosos

Existen muchísimas academias de inglés en cualquier ciudad de nuestro país, por lo que saber elegir la más adecuada será un gran paso para que no decaigas en el intento. No confíes en aquellas que te prometan modelos de estudio exprés o milagrosos sin ningún esfuerzo, eso no existe. Guíate por otras claves que sí te pueden orientar hacia un centro de estudios comprometido y serio: que cuenten un cuadro de profesores de gran experiencia y con profesionales nativos, que ofrezcan recursos didácticos personalizados y testeados o que contemplen un programa de inmersión a buen precio en el extranjero sí que son tres buenas señales… ¡No las olvides!

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